Años después vuelvo a este blog, por casualidad, porque ni siquiera recordaba su existencia pero lo que si recuerdan mis manos y mi mente es que una de mis actividades preferidas era escribir y si antes sabía hacerlo, creo que puedo volver a ello.
Empecemos con lo de hoy, las frases que me arrebataron el aliento en El Nacimiento de la Tragedia, de F Nietzsche, en su última página del primer capítulo.
Y lo más engorroso de esto es que cuando leí eso, pensé en una moda que está actualmente circulando como parte de la cultura mundial (la del internet): el harlem shake.
"Transfórmese el himno a la alegría de Beethoven en una pintura y no se quede nadie rezagado con la imaginación..."
"El ser humano no es ya un artista, se ha convertido en una obra de arte"
"¿Presientes tu al creador, oh mundo?"
Pero ¿qué tienen que ver estas frases de Nietzsche con el Harlem Shake?
Bueno, pues mi mente trabaja de una forma ¿extraña? y hago links (vínculos) en cosas que a primera vista no tienen vínculo alguno (o no creo que lo sea para todos)
El baile, en primera instancia, parte del Harlem Shake, y el arte en el que me he estado adentrando en los últimos años (motivo por el que ya no escribía). El baile es donde el ser humano deja de ser un artista y se vuelve arte, no es lo mismo tocar un instrumento y que la música nazca de él que ser parte de la música usando a nuestro cuerpo como un instrumento al bailar, por eso el humano es esa obra de arte al bailar; ¿me explico?
Y lo mismo pasa cuando la música se convierte en una pintura, en un video en nuestro caso. Poder visualizar la música, porque es oído, pero lo es todo también si uno lo desea. ¿O no hay teorías donde dicen que la música puede representar colores y -por qué no- imágenes, estáticas o en movimiento?
El creador, ¿Dios? o esta vida, todo es lo mismo y ese todo puede sentirse, existir y ser (y siempre es, siempre existe, siempre se siente pero no lo notamos siempre) sólo en el arte, en el éxtasis que genera.
martes, 5 de marzo de 2013
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

